Ciudades de prestigioso pasado comprometidas con un ambicioso futuro, Rabat y Sale condensan más de dos milenios de Historia.

Los primeros rastros de población de la región se remontan a más de 2500 años. En aquella época, los fenicios y sus descendientes cartagineses hacían escala en el noroeste de la costa africana. Se instalaron en la parte alta de una colina que domina el estuario del río Bou Regreg, donde aún perduran sus restos.

Dos siglos más tarde, cedieron paso a los constructores del imperio romano, que fundarían "Sala Colonia". Esta colonia romana, de la cual apenas una parte de sus vestigios ha sido descubierta hasta hoy, se extendía desde el Chellah hasta el Océano Atlántico. Las artes pictóricas, el lenguaje, la arquitectura o la literatura testimonian la abundancia de las herencias bereberes, árabes, andaluzas o europeas.

Legados históricos

Desarallo comercial de Sale
Justo al principio del año mil de la era cristiana, la antigua Sala Colonia (sitio actual del Chellah) fue ocupada por la tribu bereber del Beni Ifren

Sobre la orilla derecha, Ashara, el jefe de los Beni Oummia, fundó Sale (1006). Los  recién llegados construyeron un palacio e hicieron prosperar a la ciudad gracias a un comercio particularmente floreciente. Las tierras interiores poseen grandes riquezas agrícolas, y la región es famosa por su algodón y su lino.

Los europeos, particularmente los marineros genoveses, comerciaban regularmente con los vendedores locales. Estos vendían pieles, cera, miel, lino, algodón y cereales.

En contrapartida, los vendedores compraban sedas de Italia, metales preciosos, armas y joyas... Muy rápidamente, la reputación de Sale creció. Entre los siglos XI y XIV, los portugueses y los franceses se interesaron por la región y también iniciaron intercambios comerciales regulares

Bab Mrissa

 

La llegada de los "Andaluces"

Habría que esperar a la llegada de los Hornacheros y de los "Andaluces", musulmanes expulsados de España justo al principio del siglo XVII, para ver el despertar de Rabat.

El país estaba entonces bajo el reinado del sultán Saâdien Moulay Zidane. Éste acogió a los refugiados y les ofreció instalarse sobre la orilla izquierda del Bou Regreg, en la kasbah casi desierta.
Los recién llegados eran ricos y emprendedores: iniciaron la construcción de una nueva muralla y de bellas moradas… pero también introdujeron la piratería a ambas orillas del Bou Regreg.
La rivalidad  entre Rabat  y de Sale, entonces llamadas "Sale La Nueva" y «Sale la Antigua» empieza de nuevo.
Pero esta situación no impidió a los piratas, entonces en la cumbre de su poder, crear su propia «República de las Dos Orillas» en 1627.
Esta pausa duraría algunos años hasta que la siguiente dinastía, la de los Alaouites, extendiera su autoridad sobre el territorio, en 1666.

La nueva dinastía confirió un papel importante a la región, emprendió restauraciones y nuevas construcciones
En 1864, el Sultán edificó un Palacio Real dotado de una gigantesca plaza de armas (el mechouar) en la zona inferior de Chellah. Si Rabat recobró parte de su lustre anterior; la capital del reino quedó establecida en Fez.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El «Ribat el Fath» para la conquista de España

Sin embargo, no fue el comercio lo que hizo famosa a la orilla meridional.
Los orígenes de la palabra " Ribat « (Rabat  en francés) se remontan a 1146.
Cuando el Sultán almohade Abd el-Moumen decidió hacer del sitio su base para la conquista religiosa de España, no lejos del antiguo Chellah, en lo alto de los acantilados que dominan la orilla izquierda del Bou Regreg, instaló "Ribat", un campo destinado a acoger inicialmente a los voluntarios.

Este "Ribat de Salé" dispone de una mezquita, de una residencia imperial y de agua potable.
En la época, el lugar recibe el nombre de Al-Mahdiyya. Pero unos años más tarde, Yacoub el-Mansour, nieto de Abd el-Moumen, finaliza la construcción de la ciudad y la bautiza como "Ribat al Fath", «campo de la victoria», en homenaje a la marcha de las tropas almohades sobre Alfonso VIII de Castilla, en 1195.

El Sultán piensa en grande. Quiere convertir a Rabat en su capital, al igual que Marrakech y Sevilla, y reside en ella regularmente.

Además de los cinco kilómetros de murallas llenos de puertas monumentales, ordena la construcción de una mezquita que debería ser la más imponente del mundo y de la que hoy sólo queda parte del alminar y de las columnas de base: el sitio actual de "Torre Hassan".
A la muerte de Yacoub el-Mansour, seguida por la victoria de los Merinides sobre los Almohades, Ribat se hunde en el olvido.

 

El Protectorado

Es el mariscal Lyautey, Residente General de Marruecos durante el período del protectorado francés (1912-1956), quien escoge convertir a Rabat en la capital de Marruecos.

La orilla izquierda del Bou Regreg se encuentra profundamente modificada. Con el concurso de los urbanistas Léon Henry Prost y Ecochard, Lyautey hace construir la nueva ciudad, al lado de la medina.

Rabat  se convierte en el corazón de la vida administrativa marroquí. Lyautey también manda clasificar y restaurar la Kasbah de los Oudaïas, devolviéndole un sello que había perdido en el curso de los siglos.
Durante este período, el desarrollo de la capital pasa por la creación de nuevos barrios europeos, como los del Océano, de los Orangers, e incluso el centro-ciudad alrededor de la avenida de Mohammed V.

Tras  la independencia en 1956, el rey Mohammed V se instala en el Palacio Real de Rabat, reafirmando la ciudad como capital. Posteriormente, Rabat no ha cesado de extender sus fronteras originales y urbanizar sus barrios, con el fin de acoger a una población creciente.

 

 

 

 

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